Este sinsentido
no es más que papel mojado.
Yo escribo e invento,
tu vuelas lejos.
Sólo soy la flor
que se quema en agosto
y no deja rastro...
que escribe hojas y hojas,
tratando de entender
todos estos silencios..
Yo invento,
y por más que hablo entre lineas,
no hay respuesta.
Saco al sol mis pétalos,
mirando con ternura
los días,
pero la humedad no me deja,
y va quebrando las horas,
sin descanso.
Y sólo soy la flor
que se quema en agosto,
y no dejará rastro.
domingo, marzo 04, 2007
martes, febrero 27, 2007
Ligero
No tuvimos tiempo
o suerte
o aire...
no existíamos..
no había manos, ni pies,
ni ojos, ni voces...
no hubo movimiento,
ni flores,
ni azul ni fresa..
no fuimos fantasmas
ni ángeles,
ni nos jugamos al viento..
tan siquiera hubo nombres...
tal vez solo fue un sueño,
breve,
como un parpadeo,
que se fue...
y al final,
solo queda mi memoria,
bailando como una hojita.
o suerte
o aire...
no existíamos..
no había manos, ni pies,
ni ojos, ni voces...
no hubo movimiento,
ni flores,
ni azul ni fresa..
no fuimos fantasmas
ni ángeles,
ni nos jugamos al viento..
tan siquiera hubo nombres...
tal vez solo fue un sueño,
breve,
como un parpadeo,
que se fue...
y al final,
solo queda mi memoria,
bailando como una hojita.
martes, febrero 20, 2007
no es el tiempo
Hay cosas que dan la vuelta
por si solas,
como insolentes astillas
que van clavándose
y perdiéndose
casí sin darnos cuenta.
No siempre arden
cuando se quiere
ni se pudren
cuando riegas con saña.
Son ajenas.
Como de mundos tangentes
Pero ni son quiméricos,
ni utópicos,
ni sueños,
ni planes,
ni palabras llenas,
ni silencios largos...
son nada.
De la nada imposible.
Esa que cruza de acera
y no vuelve
no vuelve nunca
Y el orgullo araña,
con un hedor nauseabundo,
y sus uñitas largas,
los párpados por dentro.
No hay imágenes,
ni ejércitos,
ni barro.
Ni tan siquiera madera.
Son el relleno de los ceros,
que ni tan siquiera tienen aire.
Podría vengarme con la ira,
mi desequilibrio nocturno,
mi reflejo oscuro.
Pero no hay eco en el vacío.
por si solas,
como insolentes astillas
que van clavándose
y perdiéndose
casí sin darnos cuenta.
No siempre arden
cuando se quiere
ni se pudren
cuando riegas con saña.
Son ajenas.
Como de mundos tangentes
Pero ni son quiméricos,
ni utópicos,
ni sueños,
ni planes,
ni palabras llenas,
ni silencios largos...
son nada.
De la nada imposible.
Esa que cruza de acera
y no vuelve
no vuelve nunca
Y el orgullo araña,
con un hedor nauseabundo,
y sus uñitas largas,
los párpados por dentro.
No hay imágenes,
ni ejércitos,
ni barro.
Ni tan siquiera madera.
Son el relleno de los ceros,
que ni tan siquiera tienen aire.
Podría vengarme con la ira,
mi desequilibrio nocturno,
mi reflejo oscuro.
Pero no hay eco en el vacío.
Manías y Costumbres

Tengo una costumbre maniática y completamente insufrible: lo etiqueto todo. Musicas, ropa, fotos, libros, todo tipo de cosas, incluidos los recuerdos, los pensamientos, y lo peor de todo... las personas. Voy poniendo pegatinas en las frentes, estampando, incluso a mi misma...
Es horrible, lo se. Hay quien intentó quitarme de cuajo este instinto malvado, pero está tan incrustado que acabé envolviéndolo por completo bajo pegatinas de colores... y además, hay una razón que me hace casi del todo imposible desprenderme de este mal... al final nunca me decepciono.
jueves, febrero 15, 2007
Había brisa...
Casi como marzo.
He dado un paseo
siguiendo mis pies
con botas nuevas,
ligeras..
Nada que hacer,
nada que pensar.
Puro descanso,
como el tiempo que dejé pasar
sentada en aquel banco,
viendo a la gente,
con mi cuaderno.
Como en los trenes.
Ya no escribo cartas.
He dado un paseo
siguiendo mis pies
con botas nuevas,
ligeras..
Nada que hacer,
nada que pensar.
Puro descanso,
como el tiempo que dejé pasar
sentada en aquel banco,
viendo a la gente,
con mi cuaderno.
Como en los trenes.
Ya no escribo cartas.
domingo, febrero 11, 2007
miércoles, febrero 07, 2007
miércoles, enero 31, 2007
La belleza de las mariposas

La belleza de las mariposas
que dan vueltas
tan suaves
brillantes...
lamparitas japonesas
flotan
entre lobos ¿feroces?
dando vueltas
tan suaves
brillantes...
juegos, dando saltos
en un jardín de flores
sueños
ilusiones...
pequeñas mentiras
tejidas
entre lobos ¿hambrientos?
La belleza de la mariposa
que da vueltas
tan suave
brillante...
sin ilusiones
no espera,
no se detiene.
No es para los lobos...
La belleza de la mariposa
que da vueltas
efímera
pequeña...
pero tan brillante...
no espera,
no se detiene.
No es para los lobos.
Enero, enero, enero
Se acaba enero,
como lo son todos,
frío.
Llueve,
como si fuera una novedad,
en mi mundo húmedo y giratorio.
Río, cínica,
forzando las arrugas que hienden.
Río por la fragilidad de lo inútil,
y por mis dedos helados,
que ya no temen romperse al viento.
Diría "he crecido"
pero todos sabemos que no es cierto.
Nunca lo hacemos,
los mismos miedos se disfrazan
y bailan envueltos en máscaras.
Sólo que ahora son mi pareja de baile.
Ya no me quejo, no tengo tiempo,
ni ganas, ni ansío...
al final sólo estoy yo,
con mis pies que dan vueltas,
y mis labios rosas...
Mis ojos, siguen,
perdiendo el tiempo,
sin café ni horas,
ni fridas trágicas,
ni llaves que vuelan,
ni nombres que vuelven.
Nunca vuelven,
ni siquiera si llamas,
llorando,
por que en el fondo,
no quieres.
Y sigues. Y río.
Cínica.
Todos somos tan cobardes,
débiles,
heridos...
¡qué pequeños!
Me hace reír.
Todos somos cobardes,
pero yo no callo mi arrogancia,
ni temo a las palabras,
ni, en el fondo, me dejo caer.
Enero, enero, enero...
es un mes tan frío y vacío,
que es completamente inútil.
como lo son todos,
frío.
Llueve,
como si fuera una novedad,
en mi mundo húmedo y giratorio.
Río, cínica,
forzando las arrugas que hienden.
Río por la fragilidad de lo inútil,
y por mis dedos helados,
que ya no temen romperse al viento.
Diría "he crecido"
pero todos sabemos que no es cierto.
Nunca lo hacemos,
los mismos miedos se disfrazan
y bailan envueltos en máscaras.
Sólo que ahora son mi pareja de baile.
Ya no me quejo, no tengo tiempo,
ni ganas, ni ansío...
al final sólo estoy yo,
con mis pies que dan vueltas,
y mis labios rosas...
Mis ojos, siguen,
perdiendo el tiempo,
sin café ni horas,
ni fridas trágicas,
ni llaves que vuelan,
ni nombres que vuelven.
Nunca vuelven,
ni siquiera si llamas,
llorando,
por que en el fondo,
no quieres.
Y sigues. Y río.
Cínica.
Todos somos tan cobardes,
débiles,
heridos...
¡qué pequeños!
Me hace reír.
Todos somos cobardes,
pero yo no callo mi arrogancia,
ni temo a las palabras,
ni, en el fondo, me dejo caer.
Enero, enero, enero...
es un mes tan frío y vacío,
que es completamente inútil.
domingo, enero 21, 2007
aún no es 24
Tenía cosas que decir.
No, no es que no escucharas,
es que yo nunca decía,
y miraba mis manos,
que temblaban,
tan frías,
no querían hablar.
Nunca supe qué decir,
y eso que siempre volaba,
volábamos,
tan lejos, tan cerca,
como dioses despreocupados.
Pero no había cubierta,
no teníamos cubierta
para nuestros cuerpos desnudos,
tan expuestos,
tan fríos.
No me supe guarecer.
Y a veces,
como enero,
doy vueltas.
Recuerdo las cosas que guardo,
los silencios que dejé escapar,
mirando mis manos
que siguen temblando...
pero ya no siento el frío.
Soy mi guardiana...
siempre lo supe
aunque a veces
como enero,
doy vueltas.
No, no es que no escucharas,
es que yo nunca decía,
y miraba mis manos,
que temblaban,
tan frías,
no querían hablar.
Nunca supe qué decir,
y eso que siempre volaba,
volábamos,
tan lejos, tan cerca,
como dioses despreocupados.
Pero no había cubierta,
no teníamos cubierta
para nuestros cuerpos desnudos,
tan expuestos,
tan fríos.
No me supe guarecer.
Y a veces,
como enero,
doy vueltas.
Recuerdo las cosas que guardo,
los silencios que dejé escapar,
mirando mis manos
que siguen temblando...
pero ya no siento el frío.
Soy mi guardiana...
siempre lo supe
aunque a veces
como enero,
doy vueltas.
lunes, enero 08, 2007
jueves, enero 04, 2007
Enero
Sólo soy una pequeña espiga, fuerte, tediosamente fuerte y quieta. Tan delgada, inservible, lígera... pero firme, pese a la tempestad, al olvido, al olvido que creo, al olvido que me envuelve, al olvido que avanza sin control alguno por entre las cabezas, la tuya, la mía, las nuestras... yo miro mis manos, como quien mira al viento, son tan trasparentes que apenas se sostienen en mis brazos. Heladas.
No me templo, nunca lo hago, pero ya no tirito. A veces tengo el gesto cansado, demasiado cansado, pero sigo, pese a todo, fuerte, pequeña espiga, tan quieta. Quizas no grite, ni llore, ni hable, ni calle, ni diga, ni haga, ni salte, ni pare, ni sepa absolutamente nada.. pero existo, con mis viejas cosas, con todo lo que hago mal, con las palabras que me guardo, con los emails que no respondo, con los que escribo y olvido, con los que quiero y no hago, con lo que doy y no recibo, con lo que espero y no quiero, con todo soy yo. Tan nada, nadería absurda, accesorio común, ¿divertido?
Espiga inútil, amarilla, fléxible, desquiciada, perdida, pero quieta, firme, fuerte. Bastión de mis días que pasan demasiado rápidos.
No me templo, nunca lo hago, pero ya no tirito. A veces tengo el gesto cansado, demasiado cansado, pero sigo, pese a todo, fuerte, pequeña espiga, tan quieta. Quizas no grite, ni llore, ni hable, ni calle, ni diga, ni haga, ni salte, ni pare, ni sepa absolutamente nada.. pero existo, con mis viejas cosas, con todo lo que hago mal, con las palabras que me guardo, con los emails que no respondo, con los que escribo y olvido, con los que quiero y no hago, con lo que doy y no recibo, con lo que espero y no quiero, con todo soy yo. Tan nada, nadería absurda, accesorio común, ¿divertido?
Espiga inútil, amarilla, fléxible, desquiciada, perdida, pero quieta, firme, fuerte. Bastión de mis días que pasan demasiado rápidos.
miércoles, diciembre 20, 2006
sábado, diciembre 16, 2006
algunas cosas
Recuerdo Sevilla, y sus calles. No sabías explicarte, y aún así fuimos de la mano unos pasos, algo tensos, pero cómodos, extensamente cómodos por contra. Eran tiempos raros, no tan raros como lo fueron después, pero ya prometían...
Después vinieron ventanas de hoteles, frías, y tu tampoco sabías explicarte. Yo jugaba, aún dolida por muchas vueltas sin norte.
Luego, tu girabas en sentido contrario, y yo movía mis pies en la arena, haciendo surcos que borraba el viento, y entonces, al poco vino ese aire desquiciado que lo volvió todo extraño. Y tu te fuiste. Te has ido.
Y yo no se si soy arena, o agua, o viento, o nada. No tienes voz y yo me vuelvo sorda, mientras mi cabeza se revoluciona parpadeando miles de imágenes, esas que no me has dejado, con esas palabras que nunca me has contado.
Después vinieron ventanas de hoteles, frías, y tu tampoco sabías explicarte. Yo jugaba, aún dolida por muchas vueltas sin norte.
Luego, tu girabas en sentido contrario, y yo movía mis pies en la arena, haciendo surcos que borraba el viento, y entonces, al poco vino ese aire desquiciado que lo volvió todo extraño. Y tu te fuiste. Te has ido.
Y yo no se si soy arena, o agua, o viento, o nada. No tienes voz y yo me vuelvo sorda, mientras mi cabeza se revoluciona parpadeando miles de imágenes, esas que no me has dejado, con esas palabras que nunca me has contado.
miércoles, noviembre 15, 2006
Este tiempo
Este tiempo esta algo cansado.
Es noviembre y no ha llovido.
He mirado a otro lado,
como quien mira el mar.
Completamente vacía.
Sigo arrastrando los pies,
las manos en los bolsillos,
y encogida de hombros,
no muestro muecas,
más que desgana.
No son los nombres lo que importa,
si lo pierdo todo,
de un soplido,
en un desliz...
Mi memoria... se defiende,
dandome golpecitos suaves,
desde dentro,
para no asustarme...
¡con tantos trastos!
¡Qué inútil es todo!
No tengo voz, ni dientes,
si me miro al espejo
sigo aquí viva,
pero hay tanto...
tanta complicación.
Es noviembre y no ha llovido.
He mirado a otro lado,
como quien mira el mar.
Completamente vacía.
Sigo arrastrando los pies,
las manos en los bolsillos,
y encogida de hombros,
no muestro muecas,
más que desgana.
No son los nombres lo que importa,
si lo pierdo todo,
de un soplido,
en un desliz...
Mi memoria... se defiende,
dandome golpecitos suaves,
desde dentro,
para no asustarme...
¡con tantos trastos!
¡Qué inútil es todo!
No tengo voz, ni dientes,
si me miro al espejo
sigo aquí viva,
pero hay tanto...
tanta complicación.
viernes, octubre 13, 2006
Genio Maligno
Ahora va y resulta que estás cómodamente sentado en tu sillón, oyendo música, y riendo para tus adentros. ¡Qué buena jugada! Te complaces, todo ha salido perfecto. Has abandonado absolutamente todo, y de un modo espectacular… es cierto, al principio no las tenías todas contigo, una mentira así… pero fíjate qué crédula es la gente…
¡Total, ni siquiera tenía bonsai!
¡Total, ni siquiera tenía bonsai!
viernes, octubre 06, 2006
cuervos, por la noche
Pierdo palabras.
Hay luna llena
y tu
sigues dándome la espalda.
Pienso,
que tal vez
un día de estos,
en una vuelta de más,
nos encontremos tras un recodo,
como sin aire,
y coincidamos.
Si, coincidamos,
tu y yo,
en un mismo espacio,
en un mismo tiempo..
En realidad solo espero
que la memoria no se pierda
en el largo camino
entre los lados de tu espalda.
Si al menos todas estas palabras
brotaran
a borbotones desordenadamente
de mi boca
y no se perdieran...
Pero solo hay silencio..
distancia..
no hay nada.
Hay luna llena
y tu
sigues dándome la espalda.
Pienso,
que tal vez
un día de estos,
en una vuelta de más,
nos encontremos tras un recodo,
como sin aire,
y coincidamos.
Si, coincidamos,
tu y yo,
en un mismo espacio,
en un mismo tiempo..
En realidad solo espero
que la memoria no se pierda
en el largo camino
entre los lados de tu espalda.
Si al menos todas estas palabras
brotaran
a borbotones desordenadamente
de mi boca
y no se perdieran...
Pero solo hay silencio..
distancia..
no hay nada.
domingo, septiembre 24, 2006
Para dentro
Es increible la sensación. Retener el aire en el puño, suavemente, como si fuera un tesoro.
Frágil.
Todos somos tan fragiles. Un mero sonido que suene a palabra, que llegue a tu mente, que venga de otra mente, que golpee la cabeza, y de pronto se cese... es suficiente. Un sonido, a veces imaginado, leido entrelineas, escondido de los ojos escrutadores... y luego el silencio, esa ausencia llena de ruidos estridentes, de trompetas y cajones desordenados... hojas y hojas de cálculos, aproximaciones matemáticas, ceros y unos... y nada. Que no hay nada. Pero sigues arrugando trocitos, como te arrmolinas entre las sábanas, a punto de dormirte... al final sólo queda la imaginación.
Frágil.
Todos somos tan fragiles. Un mero sonido que suene a palabra, que llegue a tu mente, que venga de otra mente, que golpee la cabeza, y de pronto se cese... es suficiente. Un sonido, a veces imaginado, leido entrelineas, escondido de los ojos escrutadores... y luego el silencio, esa ausencia llena de ruidos estridentes, de trompetas y cajones desordenados... hojas y hojas de cálculos, aproximaciones matemáticas, ceros y unos... y nada. Que no hay nada. Pero sigues arrugando trocitos, como te arrmolinas entre las sábanas, a punto de dormirte... al final sólo queda la imaginación.
domingo, septiembre 17, 2006
fósforo
Estos días pensaba en la lluvia, en la lluvia que te llevó, me dejó, nos inundó. La misma lluvia que viene y va todos los años, que a tí te saca brillo, y a mí, a mi me cubre de pliegues. Pensaba en mil cosas, como suelo hacer siempre, por estas fechas, pensar para no pensar, paradoja estúpida. Pero al final siempre sales, como si nada, como siempre, como entonces, y tu belleza me empequeñece, pero de un modo tierno, de un modo bueno, limpio, neutro... con ese aire raro que trae la distancia insalvable. No es que llore menos, no lo hago. Cada vez que trato de leerte, en voz alta, se me quiebra la voz, como si te la llevarás contigo, para oírme, entre cascabeles... pero mientras se me nubla la vista, la arruga de la comisura de mi boca se acentúa, en una mueca leve, pero libre, dolorosa pero fresca.
Hoy no llueve, como aquel día. Aquel día.
Hoy no llueve, como aquel día. Aquel día.
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viernes, septiembre 01, 2006
una cerilla
Hace ya un año que empecé en esto. No soy muy de celebraciones, ni de fechas, por eso no he buscado el día exacto. Se que era agosto, y eran fiestas. Ahora ya empieza septiembre. Siempre llega, aunque mires hacia otro lado...
Aún recuerdo cuando septiembre no era más que otro mes como octubre, o noviembre. Siempre es el fin y el comienzo de algo... recuerdo los nervios por el nuevo curso, el fin del verano...
Mucho más tarde... fuimos angeles!
Sí, y todo se volvió mojado, septiembre inundó todo. Yo creo que incluso me cambió las pestañas. Me volví más delgada, igual un poco azul, y me temblaron las piernas... como aquel día... ¿recuerdas? ¡¿cómo olvidarlo?!
¡Espero que me guardes todas las cerillas!
Aún recuerdo cuando septiembre no era más que otro mes como octubre, o noviembre. Siempre es el fin y el comienzo de algo... recuerdo los nervios por el nuevo curso, el fin del verano...
Mucho más tarde... fuimos angeles!
Sí, y todo se volvió mojado, septiembre inundó todo. Yo creo que incluso me cambió las pestañas. Me volví más delgada, igual un poco azul, y me temblaron las piernas... como aquel día... ¿recuerdas? ¡¿cómo olvidarlo?!
¡Espero que me guardes todas las cerillas!
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