sábado, mayo 19, 2012

Tu regalo

(il·lustració de RedEyeLoon, en Pinzellades al món)



Un instante de concesión,
soltando el aire acumulado.

Juntos, en ese momento ingrávido.

Un soplo de caricias, ligero.
Regusto triste.

Desliz tierno… ¿inconveniente?

Perdóname, por querer quererte.
Por cuidar con mimo tus brillos y silencios,
tan torpe y efímera como soy.

Segundos en caída libre,
desprendiéndonos . Juntos.


Escucha,
mientras tu respiración se acomode en otro norte,
adecuándose a mundos soleados y armónicos,
separado de mi piel blanca y común,
yo giraré dando vuelo a mi pelo desordenado.

Pero hoy,
¡qué placer en ese instante fugaz!
Sabor breve.

Incompleto. Inacabado. Imposible.

Partículas interminables y diminutas
que me guardo,
como siempre, entre mis hilos,
esperando a que vuelvas a casa.

lunes, mayo 14, 2012

Me hipnotizan las olas

Estos días que pasan, ahora cálidos con viento nocturno, poco saben de los nudos que se hacen en mis dedos, cuando muevo las manos al compás de la brisa. En silencio y con sol todo sabe mejor.

Instantes.

Espacios breves en los que parece que detengo el tiempo. Mientras cae todo el universo a gritos, yo respiro este aire a mar mientras bailo, a solas, con la luz.

viernes, mayo 11, 2012

¡Qué tonta, aquí, oyendo canciones con tanto sol detrás de la ventana!

Pongamos excusas.
Las botas no me valen con tanto calor.
Sueño y sobro.
 Tengo el pelo desordenado y la piel sensible.
Hablo y sobro.

Es mayo, estoy algo perdida y de nada me valen los mapas.
Duermo mal.

¿Qué quieres que te diga? Soy así de estúpida.

La incertidumbre repetida no es más que rutina,
y la verdad, no sé cómo fui haciéndome invisible.
Poco tienen de interesante mis pequeñas ideas, de manos pequeñas.

Por llevar la contra, hoy quiero lluvia.

A veces me canso. A veces, sin más, lloro.
A veces me caigo y me quedo ahí, quieta, viendo pasar la luz.
Sé que sobro.
Es sólo que es mayo y no sé por dónde tirar.

No creas, normalmente por ahí ando. Sigo.
Como siempre, todo va bien,
aunque en los periódicos echen una de terror.

No me refugio en los demás.
Soy del equipo de los perdedores de las pelis en blanco y negro,
con banda sonora incluida.

Dejarse ver, desnudarse, hablar y transigir…
Francamente, no hay ganas.

miércoles, mayo 09, 2012

Mayo, cerillas y calor.

En estos días entumecidos por el gris del extraño momento en el que vivimos, que aparezca mayo con tanta luz y calor, te hace pestañear con ganas. 
Me encantan estas cerillas que he robado por ahí, me dan ganas de comérmelas o de prenderles fuego. También es culpa de mayo, siempre rojo y embriagador, como la fruta que empieza a aparecer al acercarse el verano.

martes, abril 24, 2012

A quien sepa ver tras mi flequillo

Es raro este dejarse caer en el tiempo.
Será que se alargan los días y que hoy respiraba levante. Olor a mar.

Vuelven a florecer los lirios, pero el resto de mi jardín imposible no acaba de desperezarse. Como si aún no fuera primavera. No preocupa demasiado, ya llega mayo. Me gusta mayo.

Afuera el aire es hostil, los periódicos son más grises, las máscaras se han desteñido y algunas empiezan a cuartearse.

El café de las horas perdidas ha perdido su brío.

Los hombres grises dicen que van a salvar el mundo. No llevan capa. Al menos, si fueran vestidos de chillón y con la ropa interior por fuera, podría sonreír al verlos. Ni eso.

Se abre el telón: ¡ailinus, ailinus!.

Un mosset de plaer



Fragment: Te deix, amor, la mar com a penyora. CARME RIERA

"Des d'aquí, des de la meva finestra, no puc veure la mar. Només uns níguls de mal color, desfent-se, i la punta d'agulla del temple del Tibidabo. Res de bo.Cases de pisos, altes i lletges, amb flors als balcons i veles grogues rostides pel sol.

No puc veure la mar perquè roman, enfora d'aquí, a l'altre cantó de la ciutat.

Però l'enyor. L'enyor només perquè en veure-la, pens que restes a l'altra banda i que de mar a mar, de riba a riba, hi ha menys camí que de ciutat a ciutat".

jueves, abril 12, 2012

Dulce balada de lluvia. Abril. Incertidumbre.

Tiempo gastado, plomizo, de perspectivas difíciles y voces artificiales.

Demasiada basura. Minutos de plástico.

Mi reloj, a juego con mis pestañas, parpadea de forma insulsa, a golpecitos pequeños, en respiraciones leves.

Hilos enredados, frágiles y cortantes.

Mi vida, se dibuja y emborrona a partes iguales.

Esta noche llueve, y yo me atuso el flequillo mirando a la pared.
Me da una tregua mi cabeza sobrecargada de estupideces.

Son días que pesan, estos que ya llegan llorando. Se oyen sus lamentos de lejos, como si nacieran ya oxidados.

Mi fortaleza quejumbrosa es simple: me caigo de bruces.
No soy mas que una mota en esta vorágine que huele a hierro.

Yo soy de madera. Madera que cruje, que se cuartea, que se pudre. Como todo.
Un vulgar saco de piel y huesos, que se pierde.

Poco importa.

Solo cuenta el universo que puedo enredar en mi pelo. En este instante, solo hay aire.

lunes, marzo 12, 2012

Debajo de un paraguas

El día en el que me convertí en una sombra, debe estar enredado entre todos los trastos que inundan mi habitación. No lo encuentro. Supongo que fue una transformación lenta y dolorosa, pero no la recuerdo, lo he perdido, como casi todo.
Lo absurdo y otros animales de compañía, como hacen más ruido, siguen por aquí pululando, a veces los veo, los acaricio, los mimo... como hacía con tu ausencia, que tan bien conozco.
Ahora, en este momento, me miro a través del enjambre de lámparas de la habitación y el brillo falso de la pantalla... soy una sombra insulsa de piel blanca y pelo encendido.
Tu giras feliz, en tu órbita perfecta, redondita y calculable. Yo doy tumbos.
No me importa. 
Una vez que has dejado de existir puedes exisistirte de miles de formas, tal vez ahora sea más yo... quien sabe. 

Tal vez, en una de estas, una sombra errante se alargue y dibujemos a carboncillo. Quizás entre en combustión espontánea o simplemente vague por universos saltarines e imperfectos.
No me importa.
Como he dejado de existir, puedo inventarme de miles de formas... total, ¿para qué dejar migas de pan si no me sigues?

Tengo la extraña sensación de que si me callo no se acabará el mundo, pero prefiero no intentarlo.

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