lunes, marzo 12, 2012

Debajo de un paraguas

El día en el que me convertí en una sombra, debe estar enredado entre todos los trastos que inundan mi habitación. No lo encuentro. Supongo que fue una transformación lenta y dolorosa, pero no la recuerdo, lo he perdido, como casi todo.
Lo absurdo y otros animales de compañía, como hacen más ruido, siguen por aquí pululando, a veces los veo, los acaricio, los mimo... como hacía con tu ausencia, que tan bien conozco.
Ahora, en este momento, me miro a través del enjambre de lámparas de la habitación y el brillo falso de la pantalla... soy una sombra insulsa de piel blanca y pelo encendido.
Tu giras feliz, en tu órbita perfecta, redondita y calculable. Yo doy tumbos.
No me importa. 
Una vez que has dejado de existir puedes exisistirte de miles de formas, tal vez ahora sea más yo... quien sabe. 

Tal vez, en una de estas, una sombra errante se alargue y dibujemos a carboncillo. Quizás entre en combustión espontánea o simplemente vague por universos saltarines e imperfectos.
No me importa.
Como he dejado de existir, puedo inventarme de miles de formas... total, ¿para qué dejar migas de pan si no me sigues?

Tengo la extraña sensación de que si me callo no se acabará el mundo, pero prefiero no intentarlo.

viernes, febrero 17, 2012

Incertidumbre


El suelo está lleno de canicas.

jueves, febrero 16, 2012

Húmedo levante

Llené de agua un paraguas rojo
para inundarme con él,
mientras daba vueltas.

Soy el eje de mi locura.

El sol, el suelo, los días y las voces,
anécdotas que vienen y van.

Planté granos de café tostados,
para hacer compañía a mis ojos,
mientras lloraba.

Soy mis pies que tropiezan.

Los nombres, las letras y los dibujos,
nubes que vienen y van.

Mi brújula no está imantada.

miércoles, febrero 15, 2012

Estado ingrávido

PORQUE SUEÑO...
 Tengo estrellas enredadas en mi pelo
y todo el universo para perderme,
jugando con mis manos a dibujar galaxias.

Quizás no sepa de ajustes mágicos, 
ni de la cotidianidad de sentarme a tu lado,
cada día, mientras disimulas en tu disfraz.

Yo te veo. Yo.

No seré útil, ni bella, ni fácil.
Ni mis palabras pararan infinitos,
sembrando risas con ingenio.

                       Puede que llore, que diga, o que me calle.

                   
                       Tengo pensamientos enredados en los ojos,
                       y todo el vacío para caerme,
                       borracha de las palabras que escribo.

                       No hay sitio para mí en las cuadrículas,
                       ni resquicios donde esconderme, a tu lado,
                       mientras sacas brillo a tu armadura.

                       Puede que alguien te toque.

                     
                       No seré, yo, quien te desnude.
                       Ni mis labios susurrarán sobre tu piel,
                       haciéndote llorar.

                       Quizás no sepas que entre la oscuridad,
                       junto a los monstruos y cosas que se pierden,
                       estoy yo, cosiendo mis rotos.

                     
                       Y yo, te veo.

lunes, febrero 13, 2012

Barcos de papel

Una vez fui dueña del mundo, y jugué con los planetas a las canicas.
Una vez, mi sonrisa estridente iluminó la habitación, sembró sueños y tejió abrazos.

Luego llegó el día en el que al despertar, sólo quedaban cabos sueltos.

Cosí con mimo los rotos, trencé los vacíos, dibujé flores entre los nudos, adentrándome en el abismo infinito de una maraña, como un gusano feo y torpe.

No tengo alas. Sólo soy yo, de piel fría y ojos oscuros, guarecida del tiempo en las palabras que he imaginado.

Una fosa repleta de silencio. Una cabeza llena de pájaros.

sábado, febrero 11, 2012

Hay tanto aire frío que me sobra

Siempre me ha gustado el sol de invierno, tan nítido... un filtro blanco y frío que se exhala alrededor. ¡Hoy brilla, tan radiante! Pero no templa.
Las puntas redondas de mis botas se tropiezan entre sí, impidiéndome dar saltos.
Poco importa.

Pronto se irá febrero con sus cascabeles plateados...

Hay cosas que no se olvidan, personas que no se remplazan, días que no vuelven.
Lo que importa sólo lo se yo.
Guardo esferas de cristal repletas de universos, escondidas en macetas donde crecen lirios.

Pronto se irá febrero, y yo cambiaré las botas por zapatillas más ligeras.
Mi cuaderno marrón se agotará en sus hojas cuadriculadas dejando paso a otro más colorido.

¿Dibujaré de nuevo horas perdidas? Poco importa.

Sólo quiero mojarme los pies en el mar, enterrarme en la arena, mancharme de pintura...
Sólo quiero respirar.

martes, febrero 07, 2012

Dicen que el tiempo tiene prisa.

 Hoy todo es azul,
de un inmenso y brillante azul,
gélido y soleado,
luz de invierno.

Todo es más claro,
ordenadas las palabras en cubos de hielo
en un curioso juego de cajas.

Será que soy fría,
paliducha de enormes venas azules,
gélida y oscura,


¡Qué difíciles son las noches de invierno,
llenas de pensamientos gritones
que se escapan de la cárceles cuadradas!.

Será que soy de la misma sustancia que la nada,
inútil,
vulgar y llena de voces.

Será que no importa que retuerza las horas entre mis dedos
ni que escriba o calle,
tan repleta de vacío.

Dicen que el tiempo tiene prisa,
y hay quien tiene miedo.

Hay quienes se visten de hastío.
El lodo,
helado, pegajoso, oscuro…
inmóvil.

Y luego está el vértigo.

Tic-tac, tic-tac

Hay quien tiene miedo.

miércoles, febrero 01, 2012

Peligro de derrumbe

Sucede que el frío amenaza y mis abrazos se pierden lanzando estalactitas; pero mi pelo es rojo, como una cerilla que se prende desafiando al tiempo, desviando la atención de mis ojos oscuros.
¿Qué haré con todos los almanaques que he ido guardando en la comisura de mi boca?
Mis pecas se mueven dando saltos y agrupándose en lunares, mi propio universo con sus galaxias y distancias imposibles.
Sucede que cuelgo la culpa de mi locura en el perchero y río. Sin más. Mi reflejo descontrolado con las formas absurdas de mi cara me guiña un ojo, con un toque elegante levanto una ceja.
Cuerpo revolucionario que siembra años.
No importa que mis pies calcen botas dentro de calcetines de lana para evitar el hielo.
Mi flequillo se desnivela cómo quiere, haciendo juego con mis pestañas desordenadas.
¿Qué mis dedos están fríos?
No importa que tus manos cobijen, lejos, otras sombras y dibujos raros; las mías las guardo en los bolsillos.
Hoy desprendo carámbanos, mientras doy vueltas sobre mí, como una peonza de cabeza roja. Lástima que no me veas, es un buen espectáculo.
Nunca bastarán las palabras envueltas en corsés silenciosos, ni las pataletas ni los olvidos distraídos.
Ya están las flores de enero avanzando por la terraza, con su antipática disidencia contra los colores cálidos, dibujando laberintos azules repletos de escarcha.
Tal vez esté vacía, pero el eco da tantas vueltas que me llena de voces y luces, moviéndome por dentro, al compás de mi corazón arrítmico.
Estos huesos me sostienen pese al constante peligro de derrumbe, a veces tan fuerte, a veces tan insignificante. Tan viva.

martes, enero 31, 2012

Los días fríos necesitan a alguien que les abrace


Hay sol y me falta el aire,
pero tengo ganas de comerme el mundo.

A bocados: pequeños, grandes, rápidos, lentos...

lunes, enero 30, 2012

Un lunes cualquiera

¿Dónde se va todo eso que pierde mi memoria? 
Seguramente se irá con todas las palabras inconexas y enredadas que suelto, o saltará sobre todo lo que callo y pienso.


Quizás todo se esconda en los días fríos. Tal vez sea el frío el que un día de estos me olvide, metiéndome en una chistera cualquiera. 
Universos dentro de pequeños botones, repletos de trastos viejos y sobras.


Que me ahogue entre las aceras no tiene importancia, repto. 


Golpes que vienen y van, como pájaros migratorios que se han perdido su rumbo, engendrando aire estancado y frío, adentrándose e inundando.


Días que saltan calendarios, sumergiéndose en alcantarillas.


Mi piel, con sus células y toda su química. Mi voz, con sus sonidos estridentes. Mi cabeza, aovillada en sí misma. Mi corazón, ¡¿qué se yo?! ¿un reloj a pilas?.

sábado, enero 28, 2012

¡Qué serio es todo!

Y no puedo parar de reír, con mil muecas irrefrenables en una carcajada dolorosa.

-¿Si tuvieras tiempo que harías?
-¿De qué sirve el tiempo cuando los relojes están llenos de agujeros?

-¡Mira la sombra de mis pies! ¿porqué languidece, alargándose hasta el desánimo?

Son estos dichosos zapatones de payaso que me hacen tropezar, día tras día.

martes, enero 24, 2012

Hoy

Los segundos se anillan en mis dedos, jugando como serpentinas invisibles, enredándose, haciéndome cosquillas. 
Mis deseos se escapan corriendo, saltando ventanas y atravesando puertas, como sueños que nunca se cumplen, inundándose de hastío. 
El tiempo se retuerce en relojes distintos, el tuyo con manecillas, el mío desborda arena.

Hoy luce el sol, deteniéndolo todo en una enorme mentira, un suspiro. Es el silencio que me deja tejer huecos, junto con mis pestañas ralas que no mueven el aire. 

Tan poca cosa, tan insignificante, tan gritona.

viernes, enero 13, 2012

Tan afónicos

La tarde de un viernes cualquiera,
sin horizontes, sin tiempos ni espacios.
Con nosotros, perdidos en vientos distintos.
Kilómetros.

La imposibilidad es una mentira más,
que se guarece, bien cómoda,
entre los personajes de un cuento.
Sin nosotros.

Las flores que crecen en los cajones,
se esconden entre los recuerdos,
respirando con dificultad.
-Asustadas-

En cualquier momento desaparecerá el reloj,
cayendo todos los días perdidos,
de golpe,
sobre nosotros.

Hay tantas estrellas que acumulan estupidez.
Sé de laberintos hechos de migas de pan.
Pero, ¿cómo es que hay palabras sin voz?
-Yo tengo piel.-

martes, enero 10, 2012

Tal vez esperaba un beso

Me quedé dormida, escondiéndome del viento.

Dejé caer el tiempo, como lágrimas que se secan,
perdí instantes y todas las caricias
que nos guardamos en los bolsillos
mientras girábamos por calles repletas de voces.

Un destello saltó en mi estómago, cambiándolo todo,
y yo lo dejé caer en el fondo de todo mi hielo.

No deja de tejer estalactitas,
quemándome desde dentro.

Dejé anidar a los escombros que dejan caer los años,
desafiando al principio universal de inercia,
yo me quedé tan quieta.

Muerta.

Y esperé en mi letargo que llegara la primavera,
desquiciándome en el juego de sombras y reflejos,
llorando páginas y páginas.

Es hora de despertar.

domingo, enero 08, 2012

Enero cálido. -Escucha-

Que me enfade o dramatice,
que patalee o llore,
que te escriba con la furia del tiempo que pasa,
o que mire hojas en blanco,
puntos,
silencios.
No importa.


Que tenga frío, o mire al sol con desconfianza,
que te busque o te pierda,
que te escondas,
o que me mires a hurtadillas,
con puntos
y silencios.
No importa.


Yo sé que esto es real,
aunque no tenga nombre,
aunque el tiempo se llene de horas
y los años de olvidos…
Es verdad.


Somos. Estamos.
No lo podemos dejar caer.


Dejarnos caer.


Perdernos.


Desaparecer.


Respira.


Que calle o te hable o te grite,
que me esconda o me exhiba,
que te busque o que me esquives…
No importa.


Es verdad.


Y todo lo que escribo, lo que no digo, 
lo que guardo, lo que dejé marchar, 
lo que finjo no ver, lo que quiero ver o lo que veo… 
No importa. 


Estamos. Quieras o no. 


Y si caemos, al final, como el mundo, 
henchidos de hastío, 


yo te sostendré.  

jueves, diciembre 29, 2011

Año que se va por el desagüe...

http://corazonhada-madrina.blogspot.com/
Mi equilibrio de funambulismo torpe e inocente, se da de bruces contra el suelo.

Una hermosa caja bordada de cristal, que no deja pasar el aire…

Me enredo, en mi tela de araña, como siempre tejiendo y tejiendo.

Es el invierno, solitario y frío, que a veces quiere fingir y se llena de caras y voces. Pero mi cetro es el de la locura, el de lo imposible…

¡Tan diminuta! Sin voz ni lágrimas.

Sólo fósforo. Breve. Insignificante.

lunes, diciembre 26, 2011

Hablemos del tiempo

El sol de invierno tiene esa luz falsa que empaña todo de blanco. Demasiado nítido.
Nosotros. Curiosa palabra.

Silencios, rodeos, distancias, palabras que se enredan...

Frío.

martes, diciembre 13, 2011

miércoles, diciembre 07, 2011

Tiempo de hierro

Nuestras manos que se pierden en estos días raros piden, a gritos, enredarse.
Tal vez no sean “nuestras”, seguramente sólo son las mías que te buscan incansablemente.

Tú y toda tu fuerza de coloso, aguantáis las embestidas de este tiempo extraño y duro.

Yo te contemplo desde mi urna de cristal, mientras se me acaba el aire.

Son las horas oxidadas que enlentecen el tiempo, tejiendo mentiras.

Déjame sentarme a tu lado para protegerte de la herrumbre.
Déjame ser tu  heraldo.

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