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miércoles, agosto 01, 2007

travesía

ya no tengo esas heridas,
que gritaban como pozos profundos,
que me registraban desde dentro,
removiendo, agitando, arañando...

ya no tengo ese odio ponzoñoso,
ni esas náuseas que quebraban los días,
aunque aún mire de reojo las estrellas,
con miedo a encontrarme a marte sangrando.

estoy tranquila en mis nervios continuos,
y hablo sola, no como antes,
ahora ni siquiera hay eco...

doy vueltas, enredada en mis pasos,
guardando arena en los bolsillos,
por sí así puedo engañar al tiempo...

no pido cuentas a los árboles,
ni escribo en mis cuadernos escuálidos.
aunque sigo teniendo hambre.

y sed...

la sed siempre sigue,
atravesando mi garganta...

¡qué se ha quedado tan muda!

viernes, junio 22, 2007

Junio, 22

Otro día que se agota
mirándome a través de la ventana.
Ya es verano,
y las golondrinas retozan,
aunque menos numerosas,
vuelven año tras año...
como los recuerdos.

Amenazan con acabar
con la fábrica vieja
Y tú dices ser feliz.

Yo sigo, como los días,
que pasan, y caminan,
cambiando a golpes,
negros, blancos, grises...

Al final no somos más que un collage,
hecho de arrugas y tiempo,
como frágiles relojes de arena,
que acumulan todo lo que encuentran,
pero van gastándose...


Yo también me alegro de la furia del mar

miércoles, enero 31, 2007

Enero, enero, enero

Se acaba enero,
como lo son todos,
frío.
Llueve,
como si fuera una novedad,
en mi mundo húmedo y giratorio.

Río, cínica,
forzando las arrugas que hienden.
Río por la fragilidad de lo inútil,
y por mis dedos helados,
que ya no temen romperse al viento.

Diría "he crecido"
pero todos sabemos que no es cierto.
Nunca lo hacemos,
los mismos miedos se disfrazan
y bailan envueltos en máscaras.
Sólo que ahora son mi pareja de baile.

Ya no me quejo, no tengo tiempo,
ni ganas, ni ansío...
al final sólo estoy yo,
con mis pies que dan vueltas,
y mis labios rosas...

Mis ojos, siguen,
perdiendo el tiempo,
sin café ni horas,
ni fridas trágicas,
ni llaves que vuelan,
ni nombres que vuelven.

Nunca vuelven,
ni siquiera si llamas,
llorando,
por que en el fondo,
no quieres.

Y sigues. Y río.
Cínica.

Todos somos tan cobardes,
débiles,
heridos...
¡qué pequeños!

Me hace reír.

Todos somos cobardes,
pero yo no callo mi arrogancia,
ni temo a las palabras,
ni, en el fondo, me dejo caer.

Enero, enero, enero...
es un mes tan frío y vacío,
que es completamente inútil.

domingo, enero 21, 2007

aún no es 24

Tenía cosas que decir.
No, no es que no escucharas,
es que yo nunca decía,
y miraba mis manos,
que temblaban,
tan frías,
no querían hablar.

Nunca supe qué decir,
y eso que siempre volaba,
volábamos,
tan lejos, tan cerca,
como dioses despreocupados.
Pero no había cubierta,
no teníamos cubierta
para nuestros cuerpos desnudos,
tan expuestos,
tan fríos.
No me supe guarecer.

Y a veces,
como enero,
doy vueltas.

Recuerdo las cosas que guardo,
los silencios que dejé escapar,
mirando mis manos
que siguen temblando...
pero ya no siento el frío.

Soy mi guardiana...
siempre lo supe

aunque a veces
como enero,
doy vueltas.

sábado, diciembre 17, 2005

Huyo

Huyo.
Corriendo,
cayéndo,
desgastando la piel,
piel sin más piel,
atrapada.

Remolino envenenado
que se enturbia,
me ensucio.

Ah, mi carita de luna,
palidece desganada,
no alumbra,
rama seca,
no me sostiene.

Salgo corriendo
por entre las sombras,
como entonces,
como siempre,
con los pies torcidos.

Me arrugo, trocito de papel.

Vuelta

Vuelta y vuelta y vuelta..
Encontrarse después de tanto tiempo. Apareces como si pudieras surgir de nuevo, fuerte y presente,



como si nunca me hubieras dejado. Es absurdo, paranoico. Me mueve.
Golpea la memoria, los segundos que han ido pasando, los que he dejado escapar,
y las preguntas que dejé perder cuando se desvaneció tu voz.
No importabas, no importas. Debería no importar, pero se rebela, te rebelas.

Mentiría si no dijera que te odio, te odio un poco por la deserción. Tu deserción del vacío, mi vacío. Esta nada que exhalo. ¿Respirábamos?

Éramos prescindibles. ¡Qué accesorio! ¡Sigo siendo tan innecesaria!

jueves, diciembre 15, 2005

Incertidumbre

Momento quebradizo,
Pendiente de un susurro leve,
A punto del colapso.
A punto de perderse para siempre.

Despedazándose sutilmente
Entre nuestros dedos.
Imposible asirlo, asirnos,
En esta delicada amargura.

Aturde, embriaga.
Aligera hasta el desánimo.
Endeble, frágil, afónico.

La noche cae de golpe,
Helada,
Envolviéndote de sombras.
A punto de perderte para siempre.

jueves, noviembre 10, 2005

Gota fría

¡Qué cansancio oir tu voz!

Cómo pesa el aire que respiras,
y los pasos que das.
Qué helada es esa mirada
que agachas bajo tus pestañas.
¡Qué cansados estan los nudos!

Cabitos que se han deslizado,
entre aceite de siglos en guerra.
Se van, como la arena de este reloj.

¡Hay tantos conejitos corredores de tiempo!

Y mis uñas cambian como las hojas,
como el viento,
como los días y los años.

Crezco.

viernes, agosto 26, 2005

El Muelle

Conozco un muelle viejo.
Muy lejos, como en sueños.
De madera húmeda salada,
que me mira cansado,
como quien ya ha visto todo.
Conozco un muelle viejo,
que vive eterno en mis ojos,
donde se oyen aún los pasos
que dimos aquellas noches.
Las estrellas, tus pupilas,
el tequila y el deseo.
Eramos niños arrullados
por la marea
en la enorme cuna de madera
de mi muelle viejo.
Y si cierro fuerte los párpados
me abrazas y te abrazo,
en la enorme caracola,
con el frio rodeándonos,
en este muelle viejo,
tu vetusto tesoro,
mi mejor sueño.

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