La luz es extraña, pero no puedo pararme y contemplarla... es la inercia desenfrenada que me arrastra, sólo puedo centrar todas mis fuerzas en nadar, para no ahogarme, para no ser arrojada contra las rocas.
Ya tendré tiempo de lamentarme después, cuando haya orilla.
Ahora, sólo sobrevivir.
viernes, enero 07, 2011
domingo, enero 02, 2011
Aún no llega el verano
Sólo en verano llega la lluvia que necesito.
Aguacero, helado, en un día caluroso, para borrar.
Ahora, el aire frío se mete tan adentro, que cuesta respirar.
Tengo que guardar todo lo que he ido cosiendo... pero no puedo desprenderme...
No quiero.
Espero a que el agua caiga, torrencial, y lo limpie todo.
Esta gélida sequía me quiebra por dentro, como una helada que lo mata todo.
Sólo estábamos mi espejo y yo, en mi loco diálogo, y aún así tejí... me enredé con todos los hilos. Mi culpa, mi culpa, mi culpa.
Aguacero, helado, en un día caluroso, para borrar.
Ahora, el aire frío se mete tan adentro, que cuesta respirar.
Tengo que guardar todo lo que he ido cosiendo... pero no puedo desprenderme...
No quiero.
Espero a que el agua caiga, torrencial, y lo limpie todo.
Esta gélida sequía me quiebra por dentro, como una helada que lo mata todo.
Sólo estábamos mi espejo y yo, en mi loco diálogo, y aún así tejí... me enredé con todos los hilos. Mi culpa, mi culpa, mi culpa.
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viernes, diciembre 31, 2010
¿Por qué huyes?
Fin de año triste. No debería. Sólo puedo sentir tu ausencia. Incomprensible.
No se me da bien aceptar lo que no comprendo.
No lo acepto.
No puedo.
No se me da bien aceptar lo que no comprendo.
No lo acepto.
No puedo.
jueves, diciembre 30, 2010
Gris
A veces un NO niega
más de lo que quería, se hace múltiple.
Este hueco es enorme, insondable.
Las cerillas no son suficientes.
El eco, demoledor.
Nos quedamos mis monstruos y yo.
Prometeo
más de lo que quería, se hace múltiple.
Este hueco es enorme, insondable.
Las cerillas no son suficientes.
El eco, demoledor.
Nos quedamos mis monstruos y yo.
Prometeo
domingo, diciembre 26, 2010
Será el frío
o que ese fulgor que me dió aliento ha sido tan breve, que ya no queda apenas su recuerdo.
Como el último fósforo de la cerillera.
¿Es que sólo siembro tus silencios?
Como el último fósforo de la cerillera.
¿Es que sólo siembro tus silencios?
martes, diciembre 21, 2010
por una rendija
Por una rendija se cuela el calor de la luz del sol.
Mi sol.
Repleto de eclipses, de nubes, de giros y vueltas.
Brillante, y esquivo.
Una brisa, como un susurro que aparece entre las ruinas.
Me quito el polvo radiactivo, acumulado en estos siglos que han pasado, desde el cataclismo.
Mis monstruos han menguado de golpe y, me miran suplicantes.
Pero, hoy, no les voy a dar de comer.
Mis manos frías se pueden templar con ese pequeño fragmento de luz.
He dejado de ser la nada absoluta.
No me olvidas.
Mi sol.
Repleto de eclipses, de nubes, de giros y vueltas.
Brillante, y esquivo.
Una brisa, como un susurro que aparece entre las ruinas.
Me quito el polvo radiactivo, acumulado en estos siglos que han pasado, desde el cataclismo.
Mis monstruos han menguado de golpe y, me miran suplicantes.
Pero, hoy, no les voy a dar de comer.
Mis manos frías se pueden templar con ese pequeño fragmento de luz.
He dejado de ser la nada absoluta.
No me olvidas.
lunes, diciembre 20, 2010
20
20,soleado y frío.
Estaría bien llorar, quizás así todo fuera más fácil. Tal vez no.
No lo hago.
No se pueden vertir gotas saladas en este reloj desquiciado que parece dirigir mi vida.
Pero vendrán, como torrentes furiosos... soy mediterránea.
Gota fría.
En cambio, sueño. No me gusta. Es un soliloquio absurdo.
Me duele la cabeza.
Soy testaruda.
Me estampo, voluntariamente, contra la pared.
Una y otra vez.
Tratando de desatar, al menos, el eco.
Rabio.
Me nublo, triste.
No puedo detenerme y, ver cambiar el color de las cosas.
Todo es demasiado blanco. Resplandor helado.
Es veinte y, me guardo las ganas como puedo, en mi garganta ya repleta de espinas.
Pensamientos que se inundan de silencio.
Duele.
Estaría bien llorar, quizás así todo fuera más fácil. Tal vez no.
No lo hago.
No se pueden vertir gotas saladas en este reloj desquiciado que parece dirigir mi vida.
Pero vendrán, como torrentes furiosos... soy mediterránea.
Gota fría.
En cambio, sueño. No me gusta. Es un soliloquio absurdo.
Me duele la cabeza.
Soy testaruda.
Me estampo, voluntariamente, contra la pared.
Una y otra vez.
Tratando de desatar, al menos, el eco.
Rabio.
Me nublo, triste.
No puedo detenerme y, ver cambiar el color de las cosas.
Todo es demasiado blanco. Resplandor helado.
Es veinte y, me guardo las ganas como puedo, en mi garganta ya repleta de espinas.
Pensamientos que se inundan de silencio.
Duele.
domingo, diciembre 05, 2010
Ne Me Quitte Pas
Jacques Brel - Ne Me Quitte Pas
El tiempo pasa, veloz y cruel, llevándose todo. Otro diciembre. Esta vez la resaca dura demasiado, como una sequía llena de mosquitos.
La hiedra del suponer va haciendo mella, y llena de huecos toda la forja que he tejido para hacer un porche desde donde coger estrellas, haciéndola pedazos.
Yo, sobreviviré a estos días raros, como a todos los que pasaron, pero será otra yo la que siga. Una parte de mí se queda aquí enterrada; son los golpes, unos son fuertes como heraldos negros, otros son más tenues pero no por ello menos dolorosos.
La esperanza es un arma de doble filo: el camino de baldosas amarillas no es más que un laberinto lleno de espinas, y los zapatos rojos se llenan de barro. Dorothy muere en el camino, y otra toma su lugar, en realidad será otro lugar.
Pero, tal vez algún día choques conmigo.
Quizás aún me reconozcas, por mi pelo despeinado e indescriptible. ¿Será por mi piel demasiado blanca y mis manos pequeñas?, o puede que por mis ojos opacos y mis pestañas ralas.
A lo mejor aún querrás que te invente un cuento, y paseemos en bosques de madera oscura, mientras crujen hojas amarillas a nuestros pies, molestando al aire con nuestra risa.
Y entonces, tal vez, demos vueltas, juntos, sin marearnos, sin caernos, sin salir corriendo.
Puede que, entonces te valga la pena el tiempo que perdiste conmigo. Yo te hice único en el mundo.
El principito se fue a ver nuevamente a las rosas:El Principito. Antoine de Saint-Exupéry
- No sois en absoluto parecidas a mi rosa; no sois nada aún -les dijo-. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Y las rosas se sintieron molestas.
- Sois bellas, pero estáis vacías -les dijo aún-. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regado. Puesto que es ella la rosa a quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a quien abrigué con un biombo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a la que escuché quejarse, o alabarse, o aún, algunas veces, callarse. Porque ella es mi rosa.
Y se volvió adonde estaba el zorro:
- Adiós -dijo.
- Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el Principito, a fin de acordarse.
- El tiempo que perdiste por tu rosa es lo que hace a tu rosa tan importante -dijo el zorro.
- El tiempo que perdí por mi rosa... -dijo el Principito, a fin de acordarse.
El tiempo pasa, veloz y cruel, llevándose todo. Otro diciembre. Esta vez la resaca dura demasiado, como una sequía llena de mosquitos.
La hiedra del suponer va haciendo mella, y llena de huecos toda la forja que he tejido para hacer un porche desde donde coger estrellas, haciéndola pedazos.
Yo, sobreviviré a estos días raros, como a todos los que pasaron, pero será otra yo la que siga. Una parte de mí se queda aquí enterrada; son los golpes, unos son fuertes como heraldos negros, otros son más tenues pero no por ello menos dolorosos.
La esperanza es un arma de doble filo: el camino de baldosas amarillas no es más que un laberinto lleno de espinas, y los zapatos rojos se llenan de barro. Dorothy muere en el camino, y otra toma su lugar, en realidad será otro lugar.
Pero, tal vez algún día choques conmigo.
Quizás aún me reconozcas, por mi pelo despeinado e indescriptible. ¿Será por mi piel demasiado blanca y mis manos pequeñas?, o puede que por mis ojos opacos y mis pestañas ralas.
A lo mejor aún querrás que te invente un cuento, y paseemos en bosques de madera oscura, mientras crujen hojas amarillas a nuestros pies, molestando al aire con nuestra risa.
Y entonces, tal vez, demos vueltas, juntos, sin marearnos, sin caernos, sin salir corriendo.
Puede que, entonces te valga la pena el tiempo que perdiste conmigo. Yo te hice único en el mundo.
viernes, noviembre 26, 2010
Auryn
En el fondo somos egoístas.
Los ombligos se interponen. No importan las contorsiones y los (des)equilibrios. Ahí están, como un abismo de acero -frío- -azul-
Tú. Asesino en serie. Cajas. Cajas. Cajas. En sótanos que se inundan.
Yo. ¿Yo?. Absurda. Un mosquito.
Y la nada que golpea como un mar furioso, devorando mis pies helados.
Cuando cubra... ¿cuanto tiempo podremos aguantar la respiración?
¡¿Qué digo?!
El único salvavidas es tuyo.
Los ombligos se interponen. No importan las contorsiones y los (des)equilibrios. Ahí están, como un abismo de acero -frío- -azul-
Tú. Asesino en serie. Cajas. Cajas. Cajas. En sótanos que se inundan.
Yo. ¿Yo?. Absurda. Un mosquito.
Y la nada que golpea como un mar furioso, devorando mis pies helados.
Cuando cubra... ¿cuanto tiempo podremos aguantar la respiración?
¡¿Qué digo?!
El único salvavidas es tuyo.
Mi clavo ardiente
Ya llega, diciembre tiritón. Con prisas.
De mala gana empujo mis greñas con mis pasos silenciosos... pasos que no dejaron huella ni migas de pan.
Y por más que trato... tu silencio saca brillo a una ausencia tan definida que tiene silueta, tiene ojos brillantes y garras.
Sujeto la mano de la sombra, con fuerza como quien se lanza al vacío infinito, y mientras sangro, me digo que al menos te siento, en la vorágine masoquista y desesperada de tanto vacío.
¿Qué hice de tu luz?
Nunca he visto una luciérnaga.
De mala gana empujo mis greñas con mis pasos silenciosos... pasos que no dejaron huella ni migas de pan.
Y por más que trato... tu silencio saca brillo a una ausencia tan definida que tiene silueta, tiene ojos brillantes y garras.
Sujeto la mano de la sombra, con fuerza como quien se lanza al vacío infinito, y mientras sangro, me digo que al menos te siento, en la vorágine masoquista y desesperada de tanto vacío.
¿Qué hice de tu luz?
Nunca he visto una luciérnaga.
domingo, noviembre 21, 2010
caracola
Domingo. Siempre he tenido una relación amor-odio con las tardes de domingo.
Estoy cansada de mi caparazón de caracol melancólico. Pesa demasiado pero es cálido, y me acuna en su rorró marino, sobre la hamaca de tela de araña.
¿Porqué tendré esta manía de tejer? Ahora todo está enredado, las ideas, los sueños, los recuerdos, las voces, las risas, las lágrimas... y se me hace difícil escapar, es como un laberinto de algodón. Tétrico pero bonito. El caparazón tiene entrañas.
Me engulle.
En el fondo sé que es una digestión pesada: no puede tragarme.
El monstruo soy yo.
Estoy cansada de mi caparazón de caracol melancólico. Pesa demasiado pero es cálido, y me acuna en su rorró marino, sobre la hamaca de tela de araña.
¿Porqué tendré esta manía de tejer? Ahora todo está enredado, las ideas, los sueños, los recuerdos, las voces, las risas, las lágrimas... y se me hace difícil escapar, es como un laberinto de algodón. Tétrico pero bonito. El caparazón tiene entrañas.
Me engulle.
En el fondo sé que es una digestión pesada: no puede tragarme.
El monstruo soy yo.
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sábado, noviembre 20, 2010
No hay flores
Mis plantas estan verdes y frondosas, pero no hay flores. Ya ha llegado el frio, inundando desde el suelo todos los rincones.
Tú estás mudo, y yo me retuerzo en mi jaula.
Podría decir que me duelen todas y cada una de mis células, y no sería cierto, pero tampoco sería mentira. Me duele.
Me siento perdida, intoxicada de tanto silencio.
Será que me hago mayor, pero cada vez cuesta más, pese a calzar las mismas botas.
Me crece el pelo, insípido, en mi color indescriptible; mi flequillo es un ente indefinido que ya no sabe lo que es.
Tú no dejas ni siquiera huellas, y yo ya no tengo imaginación.
Mi exhibicionismo de blog se vuelve estúpido, sin tí, mi único público.
Puedo quebrarme, clávandome todos los pedazos hirientes que tejo, dramatizar, patalear, gritar... pero sé que no me oyes, así que me pongo mi careta, de témpano de hielo, y sigo...
...respiro. Eso es lo que importa... lo demás, literatura.
Tú, mudo.
Tú estás mudo, y yo me retuerzo en mi jaula.
Podría decir que me duelen todas y cada una de mis células, y no sería cierto, pero tampoco sería mentira. Me duele.
Me siento perdida, intoxicada de tanto silencio.
Será que me hago mayor, pero cada vez cuesta más, pese a calzar las mismas botas.
Me crece el pelo, insípido, en mi color indescriptible; mi flequillo es un ente indefinido que ya no sabe lo que es.
Tú no dejas ni siquiera huellas, y yo ya no tengo imaginación.
Mi exhibicionismo de blog se vuelve estúpido, sin tí, mi único público.
Puedo quebrarme, clávandome todos los pedazos hirientes que tejo, dramatizar, patalear, gritar... pero sé que no me oyes, así que me pongo mi careta, de témpano de hielo, y sigo...
...respiro. Eso es lo que importa... lo demás, literatura.
Tú, mudo.
jueves, noviembre 04, 2010
un sueño
Cambio cerilla por un sueño.
Mis pestañas por tu voz.
No quiero más ausencia.
Estoy en este bordillo,
esperando,
con mis manos pequeñas.
A solas,
con las paredes,
que no me hablan.
Mi locura, mi tiempo, mis uñas...
no son mucho.
No soy mucho.
A penas algo.
Pero no soy nada.
No vivo del vacío, del silencio...
Tengo frío.
Mis pestañas por tu voz.
No quiero más ausencia.
Estoy en este bordillo,
esperando,
con mis manos pequeñas.
A solas,
con las paredes,
que no me hablan.
Mi locura, mi tiempo, mis uñas...
no son mucho.
No soy mucho.
A penas algo.
Pero no soy nada.
No vivo del vacío, del silencio...
Tengo frío.
viernes, octubre 15, 2010
Acumulando silencios
Guardo, con mis manos pequeñas, recuerdos en los bolsillos.
Se descosen, sembrando arena. Volátil.
No me gustan los espejos. Los silencios. El viento.
Cosí un collar de perlas verdes, brillantes, pero se lo quedó Oz.
No se si me rodean amapolas, o arenas movedizas.
Demasiados cantos afilados tiene este reloj de bolsillo,
la cadena aprieta, alrededor de mi cuello.
Un cocodrilo ríe.
Remo con fuerza, con mis manos pequeñas, en este aire caliente.
No avanzo, no duermo. Inútil.
Se desvisten mis pestañas, escondiéndose en mi mesilla.
Hice una tela que fulgía, amarilla. Locura.
No se si persigo tu sombra, o sólo la mía.
Mi reflejo, un payaso.
Se descosen, sembrando arena. Volátil.
No me gustan los espejos. Los silencios. El viento.
Cosí un collar de perlas verdes, brillantes, pero se lo quedó Oz.
No se si me rodean amapolas, o arenas movedizas.
Demasiados cantos afilados tiene este reloj de bolsillo,
la cadena aprieta, alrededor de mi cuello.
Un cocodrilo ríe.
Remo con fuerza, con mis manos pequeñas, en este aire caliente.
No avanzo, no duermo. Inútil.
Se desvisten mis pestañas, escondiéndose en mi mesilla.
Hice una tela que fulgía, amarilla. Locura.
No se si persigo tu sombra, o sólo la mía.
Mi reflejo, un payaso.
Rompeolas
que aguanta con fuerza las embestidas desquiciadas, las olas furiosas...
Mi cabeza está llena de pájaros negros, que aletean y aturden, que estan repletos de ojos, oscuros. Graznan.
Mi vientre, espirales.
Yo, ancla.
Mi cabeza está llena de pájaros negros, que aletean y aturden, que estan repletos de ojos, oscuros. Graznan.
Mi vientre, espirales.
Yo, ancla.
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domingo, octubre 10, 2010
azul
Azul.
Helado, heraldo oscuro.
Tiemblo.
No pensar.
Pánico.
No saber
Temer.
Azul.
Helado, terror.
Todo se tambalea.
Grito. No hay voz.
Grito. Estoy bien.
Grito.
Sólo yo me oigo.
Lo guardo todo.
Dolor, dolor, dolor, dolor.
Miedo. Tengo miedo.
No hay refugio.
Helado, heraldo oscuro.
Tiemblo.
No pensar.
Pánico.
No saber
Temer.
Azul.
Helado, terror.
Todo se tambalea.
Grito. No hay voz.
Grito. Estoy bien.
Grito.
Sólo yo me oigo.
Lo guardo todo.
Dolor, dolor, dolor, dolor.
Miedo. Tengo miedo.
No hay refugio.
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Perdona
Perdona. A veces grito.
Me hundo en el lodo y salpico,
ensuciándolo todo,
arañando hasta el desánimo.
Uso los nudos que ato,
y tejo una soga,
balanceándome en ella
hasta que caigo.
Perdona. A veces lloro.
Me embriago en retratos a carboncillo,
y tomo pastas con mis monstruos.
Son mios.
Uso las uñas para hacer daño,
y no mido, ni pienso, ni callo.
Retorciéndome,
hasta que caigo.
Perdona. A veces, no soy de hielo.
Me hundo en el lodo y salpico,
ensuciándolo todo,
arañando hasta el desánimo.
Uso los nudos que ato,
y tejo una soga,
balanceándome en ella
hasta que caigo.
Perdona. A veces lloro.
Me embriago en retratos a carboncillo,
y tomo pastas con mis monstruos.
Son mios.
Uso las uñas para hacer daño,
y no mido, ni pienso, ni callo.
Retorciéndome,
hasta que caigo.
Perdona. A veces, no soy de hielo.
jueves, octubre 07, 2010
Calma
Calma oscura,
de barro frío que enlentece,
entumece.
Encierra.
Calma sombría,
que desgasta y no tiene fin,
cala.
Entierra.
No sangro, no respiro, no existo...
Ni siquiera me dejas tu eco.
de barro frío que enlentece,
entumece.
Encierra.
Calma sombría,
que desgasta y no tiene fin,
cala.
Entierra.
No sangro, no respiro, no existo...
Ni siquiera me dejas tu eco.
domingo, octubre 03, 2010
viernes, octubre 01, 2010
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